jueves, 13 de diciembre de 2012

El Cid historico. Gonzálo Martínez Díez



            Segunda secuela lectora tras la estancia en la ciudad  de Burgos  de hace un mes. La primera fue “La especie elegida” consecuencia obvia del interés despertado por la visita a los yacimientos de Atapuerca y al Museo de la Evolución. Pero de esto ya dejé aquí la correspondiente crónica por lo que nos vamos a centrar en el Campeador. Y es que la otra gran referencia cultural-histórica de la ciudad y provincia burgalesa es Rodrigo Díaz de Vivar, alias el Cid, guerrero nacido (se supone) en estas tierras y figura archiconocida tanto por sus correrías militares como por el posterior Cantar, recreación libre de su vida y obra e hito fundamental de la literatura castellana.


         Desde luego las peripecias  vitales  de este personaje tienen interés no solo para los  aficionados a la historia como servidor, si no a cualquiera con un mínimo de curiosidad. Y es que el Cid ha sido una de las figuras con las que más se ha identificado el llamado espíritu nacional, un espíritu que sin duda hunde sus raíces en aquellos tiempos de la epopeya reconquistadora en la que se identifica al de Vivar como auténtico azote de musulmanes. Aunque luego uno ve que las cosas no son como parecen.


       Y es que después de la lectura de este libro del historiador Gonzalo Martínez Díez, uno si tuviera que definir a este caballero castellano lo haría como todo un señor de la guerra; Y me atrevería hacerlo en el  mismo sentido con el que aparece esta denominación hoy en día, en los medios de comunicación, referido a aquellos lideres militares que asolan partes del mundo especialmente pobres e inestables en África y en Asia. Si, las correrías del Cid llevan en sello de alguien que crea, amparado en un poderoso ejército mercenario,  un poder que consigue dominar a otros más débiles. Al Cid le gustaba ir por libre y esto le llevó a tener varios encontronazos con su señor, el Rey Alfonso VI. El Cid no parece que quisiera suplantar al monarca, simplemente guerrear y tener su pequeño o grande espacio, el que le proporcionaba su espada Tizona y su caballo ¿Babieca? (de esto no dice nada el libro), con la inestimable ayuda de un ejército de hasta 5000 soldados, si hacemos caso a las crónicas.

         Aunque lo cierto es que el autor si que nos hace una encendida defensa del personaje (exposición por parte bastante convincente edificada en base a las fuentes conservadas, crónicas de época y diplomas, básicamente) y lo explica bastante bien. Siguiendo al historiador si relativizamos las cosas podríamos decir que el Cid fue un producto de su tiempo, con sus luces y sombras y que tenemos que hacer un esfuerzo para situarnos mentalmente en el contexto histórico de la época. El Cid, siguiendo esta argumentación, no hizo nada que no se hiciera en su época, como luchar frente a otros cristianos, apoyar a algunos musulmanes o combatir por sus propios objetivos. Eso si, seguramente los famosos señores de la guerra actuales, africanos o asiáticos, también respondan a una lógica parecida.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Expiación. IAN McEWAN


             Es curioso observar como nos hacemos ideas preconcebidas de las cosas. La primera vez que supe de Expiación fue cuando su versión cinematográfica se estuvo proyectando en los cines de Madrid hará 3 o 4 años (ma o meno). A pesar de que había escuchado algún buen comentario sobre la misma y de que soy un buen aficionado al cine, la imagen que tenia era de ser una película de esas que dicen de época, con atmosfera viejuna, lenta, con personajes que se hablaban de usted o de you, si lo ves en V.O. Vamos, en principio algo alejado de mis gustos. De hecho en la biblioteca pública, principal suministrador de los libros que comento aquí, en su sección de audiovisuales, alguna vez vi el DVD de la película y no acabó tampoco de seducirme, (insisto, por esa imágen de época, de dramón romántico y esas cosas), a lo que había que añadir seguramente una larga duración de la misma - mas de 120 minutos de peli en mi casa y me duermo-.
Imagen de la película

             Hace poco más de un mes buceando en las bravas aguas de Internet topé con algunos comentarios, tal vez algún blog tipo este, en que se hablaba del autor, McEwan,  como uno de los mejores escritores actuales y Expiación una de sus obras más conseguidas. Así que en mi visita semanal a la biblio rebuscando en la sección de novela entre varios autores a los que tengo ganas, topé con una edición muy potable. Total, por fin llegamos a algún sitio, que me la llevé, la leí y he de decir que efectivamente, mi imagen de lo que iba  a ser Expiación resultó totalmente equivocada. Si, además de una enorme novela es  una obra sorprendente,  técnicamente muy original en su construcción. Si, efectivamente es un dramón romántico y de época, pero los personajes se te hacen muy cercanos y reales pese la distancia temporal y geográfica de la trama.

         Expiación se inicia con una reuníon familiar donde vamos a conocer a los protagonistas fundamentales de la historia. Llegados aquí poco que añadir si no queremos destripar la novela. Por que si algo tiene son sorpresas y diferentes situaciones. Si, muy recomendable, asombrosamente buena por momentos, lo que por supuesto confirma que uno no puede evitar hacer ideas preconcebidas ( y equivocadas) de las cosas y de las personas.

 

La especie elegida. Jose Luís Arsuaga e Ignacio Martínez

            Un reciente viaje a Burgos me dio la oportunidad de visitar por segunda vez los Yacimientos de Atapuerca y por primera el flamante nuevo Museo de la Evolución situado en el centro de la ciudad de Burgos. Como consecuencia de ello y como me suele pasar habitualmente en estas situaciones, se despertó de nuevo mi interés por profundizar un poquito más en estas cosas de la Prehistoria, e inevitablemente uno va a lo más fácil: Volver a meter mano a un libro ya leído, que por supuesto dejó buen regusto, que tengo por casa y que lleva por título, La Especie Elegida, escrito ya hace 10 o 12 años por el dueto Arsuaga - Ignacio Martínez.

          Y desde luego, como ya sucedió en la primera vez, unos años después me ha vuelto a satisfacer plenamente, siendo desde luego más que recomendable a quien tenga un poco de interés por estos asuntos o  simplemente una mera naturaleza curiosa. En cuanto al libro decir que es más que recomendable, insisto. Escrito ya hace unos años, lo que significa que seguramente algunas de sus informaciones no estén ya actualizadas,- en esta disciplina cualquier nuevo descubrimiento o hallazgo puede cambiar muchos de las ideas previas-, lo cierto es que tiene la virtud de que se lee muy bien, está explicado de forma clara y sencilla. Vamos, que responde a lo que llamamos divulgativo. Bien escrito y claro, está acompañado por unos dibujos a modo de ilustraciones que la verdad es que pese a su sencillez, están muy bien. RECOMENDABLE.

 
 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sopa de miso. Ryu Murakami

 

           El viaje a Japón que hice este pasado veranito ha resultado desde luego también provechoso en materia de  inspiración lectora. Son tres los libros que en menos de tres meses me he leído relacionados con este más que interesante país asiático. Eso si, esta Sopa de Miso, supone mi primera incursión en la novela y desde luego que no será la última. Antes de continuar recomendar sin duda la visita a este lejano país, si se tiene la oportunidad monetaria y temporal.  Un país muy, muy diferente culturalmente al nuestro, pese a que en otros aspectos que tienen que ver con el desarrollo, por ejemplo en las infraestructuras, es más similar de lo que uno tal vez se pudiera imaginar. 

           Ryu Murakami es uno de los escritores japoneses más conocidos en Europa y este Sopa de Miso (por cierto, plato típico japonés)  me pareció, entre la oferta de literatura nipona de la biblioteca, de lo más interesante. Por cierto,  dejar constancia de la curiosidad que supone el hecho de que la traducción de Seix Barral no sea directa del japonés, si no que se ha hecho del inglés, cosas de la dificultad, supongo, del idioma.

           Sopa de Miso pertenece al género de la novela negra. No ha sido una elección aleatoria ya que, además de que  buscaba leer algo que se ambientara en el Japón actual (parece que buena parte de de lo que llega de aquellas tierras, especialmente en cine, siempre nos habla de épocas pasadas, de muchas historias de samurais, de su decadencia, etc), el hecho de que prometiera suspense, asuntos turbios y demás cosas relacionadas con este genero  tal vez  asegurara que fuera más ameno,  uno en estas literaturas  anda un poco a ciegas.

           La novela nos habla de la relación, por decir algo, que se establece entre un americano solitario y extraño de nombre Frank, y un veinteañero guia pirata japones, especializado en acompañar a extranjeros, ("gaijin" dicen allí, el equivalente a "guiri"), por la famosa y más turbia noche tokiota en el barrio rojo de kabukicho en pleno centro de la ciudad, concretamente en la zona de Shinjuku. Si la novela nos va a sumergir en ese ambiente "canalla" (esta palabra lleva unos años muy de moda) entre peep show, bares de alterne y demás locales sexuales,  en un ambiente sórdido donde creo que refleja bien esta cara oscura del país. Frank en todo caso resulta un cliente muy especial. Raro muy raro, y nuestro joven japo tiene fundadas  sospechas de que oculta algo verdaderamente chungo y hasta ahí puedo leer.

            Para no dejarlo así, insistir que me ha gustado bastante y recomendarlo especialmente a los que conozcan el pais del sol naciente ( bonito queda). 

martes, 27 de noviembre de 2012

Historia de la Unión Soviética. Carlos Taibo


              Breve acercamiento a la corta historia de la Unión Soviética, un proyecto político que se inició de forma revolucionaria, novedosa, rupturista frente a otros ideologías y que rápidamente se convirtió en algo bastante terrible, poco defendible argumentalmente si prescindimos del "y tu más": Ausencia de libertades, carrera armamentística, desastres ecológicos, gerontocracia a tutiplen,  etc. Vamos, el rosario de la aurora, aunque el capitalismo, su reverso tenebroso, por lo menos en su versión mediterránea actual tampoco puede presumir de mucho bueno. El autor, Carlos Taibo, al parecer un defensor de la antiglobalización y de las políticas de izquierda, ecologistas y decrecionistas (todo esto parece un buen planteamiento) nos va a  intentar contar en apenas 300 paginas, la historia de este expais a lo largo del su casi siglo de vida. Si, demasiadas cosas para tan poco espacio. No sé si será por eso, pero yo, muy aficionado a los libros de historia, creo que voy a recordar esta Historia de la Unión Soviética como uno de los más aburridos que he leído, no se si será la historia de esta nación o será el autor. Me ha parecido todo como muy teórico, sin gracia, algo plano, no sé, que no, que no, que no me ha gustado, que no.... (canten conmigo).



martes, 6 de noviembre de 2012

Libertad. Jonathan Franzen



           Comentaba en otra entrada de este blog respecto a la  La zona fría ,  la primera novela de Franzen que me he leído, que era curioso observar como Libertad se había convertido en todo un fenómeno literario con la particularidad, esto no siempre coincide, de que se había combinado el éxito de ventas con una muy buena recepción por parte de la crítica. De hecho, entre las cosas que una y otra vez se destacan acerca de esta novela, es que el autor fue portada en su momento en la revista Time algo, muy meritorio según dicen. También ha debido de ayudar a publicitar más esta novela (no es el tipo de bestseller al que estamos acostumbrados) el hecho de que el propio Obama dijera que le había gustado mucho e igualmente adentrándonos en el terreno doméstico nuestra princesa Leticia, según puedo leer en Internet,  en pasada visita a la Feria del Libro decidió comprar esta novela. Desde luego que el (supuestamente) hombre más poderoso del mundo y una princesa te hagan la publicidad está muy bien.

          Total, que Libertad se ha convertido en todo un acontecimiento literario y aunque soy algo alérgico a este tipo modas pasajeras,  (la experiencia me dice que más bien responden a orquestadas campañas publicitarias y que no suelen cumplir con mis expectativas) lo cierto es que finalmente también pasé por el aro, pero en este caso hay que decir, si ya no lo he dicho, que Libertad es una gran novela, que se lee muy bien, que es interesante y que por momentos, y esto si que es raro, me resulta hasta divertida. Si, el humor, no hablo de ironía, parece que está reñido con la mayoría de la literatura... piensen, piensen. Ya que he empezado a divagar voy a aprovechar el momento para indicar que justamente en las últimas semanas ha habido toda una campaña de promoción de la película "Lo imposible" llevada a cabo por el imperio mediático de Mediaset, (como se parecen las palabras) y en este caso si se confirma esa ecuación, de a mayor promoción, peor producto. Si, Lo imposible, es una película bien hecha, no digo que no, (presupuesto tienen para ello) pero que nos la han vendido (hasta en los propios telediarios¡¡¡¡ de Telecinco) como el no va más. Después de ir a verla, uno no se había informado lo suficiente acerca de quienes eran los productores, debo de decir que hacía tiempo que no veía película más tramposa, con publicidad encubierta, música vergonzosa, actores contratados que parece que lo son solo para poner su nombre y justificar la españolidad de la peli, en fin...
Volvamos a Libertad

La prota fue destacada jugadora universitaria de baloncesto. Imagen pillada a voleo

          ¿Es Libertad la novela de lo que llevamos de siglo?, pues hombre no me he leído las restantes, (miles, millones) pero bueno, está muy bien, no es el acabose, el autor no creo que pase a la historia de la literatura mundial junto a Cervantes, Shakespeare, Flaubert, Galdós o Camus, o a lo mejor si, ¿Quién lo sabe?, pero la verdad es que lo mejor que se puede decir es que se lee bien, muy bien por momentos. Como todas las novelas voluminosas tiene sus altos y bajos, o mejor dicho, partes que me han gustado más que otras.

           En Libertad se nos cuenta la historia de una familia tipo americana a lo largo de varias décadas. Un matrimonio y dos hijos, chico y chica, vamos lo normal. Dicho esto, y ahora que lo pienso, (miento, lo pensé ayer) resulta imposible no acordarse de los Simpson, de hecho el que la familia resida en la llamada "América profunda", no hace más que añadir otra similitud. Los padres si nos pueden recordar. Patty, la mamá, es una ex-jugadora de baloncesto universitaria, reconvertida a ama de casa profesional. Sus labores. Y Walter, el padre, es efectivamente, como Homer Simpson, pero al contrario. Comprometido, respetuoso, trabajador y ecologista. Si, este personaje tiene menos gracia. En cambio los angelitos, la parejita de hijo e hija, poco pueden en principio recordar a Lisa y Bart. 

           Dejemos la comparación con los de Springfield que no conduce a ningún sitio. Si, Libertad pretende ser un retrato de la vida americana, en el siglo XXI, donde se ven reflejados algunos de los problemas actuales tanto sociales como personales. La ambición desmedida del capitalismo más salvaje contrasta con las posturas ecologistas más comprometidas. Pero como no tengo intención de destripar nada de la trama solo decir que la novela tiene realmente momentos brillantes. Yo me quedo con dos minitramas. Las patéticas desventuras de Walter con su guapa y joven acólita en defensa del medio ambiente, representado en la protección de las aves y la que tiene como protagonista a Richard, el amigo músico de Walter.

lunes, 8 de octubre de 2012

Japón. El fin del Shogunato. J. Mutel



           Un viaje a Japón este verano de 2012 ha hecho, como suele ser habitual en estas circunstancias, despertar, o mejor dicho, aumentar mi interés por este país asiático. Y eso que no soy aficionado a la tecnología ni al manga, ni a la artes marciales, ni al sushi, ni siquiera a las zorritas de 13 años como diría Dragó. Lo que más me interesa de este país es el conjunto, el como esta gente ha podido organizarse tan bien, teniendo como tienen muy pocos recursos, sobrepoblación y como han llegado a superar cum laude catástrofes como terremotos o bombas nucleares. Así que recién vuelto, todavía con mi Jet Lag (va incluido en el precio del billete) me dirigí a la biblioteca pública para ver que tenían que ofrecerme de lecturas japonesas. Después de un rápido vistazo por la sección de Asia y la signatura Jap me hice con un par de libritos y este primero, Japón, el fin del Shogunato y el Japón Meijí de un tal J. Mutel es sobre el que voy a hablar, escribir mejor dicho.


Comodoro Perry. Cualquiera le dice no a este hombre

          Lo cierto es que el libro me ha resultado muy interesante y lo he leído con verdadero interés. Se ha acomodado a lo que yo esperaba y estaba buscando. Una información profunda pero tampoco mucho. Algo como introductorio pero no superficial. Un quiero y puedo. Otra cosa positiva es que el autor acompaña la descripción de los diversos hechos históricos con algunas explicaciones que me imagino para un japonés tal vez no no tendrían mucho valor pero si para un occidental (torpe encima) como yo. 

         Entresaco algunos párrafos que me han llamado la atención:

“En todos los japoneses se encontrará la conciencia de la profunda originalidad histórica que constituye el hecho de la existencia de una única dinastía y de una continuidad nacional tan larga. (Escribe esto al hablar de la falta de amenaza exterior, por su carácter insular que ha propiciado el mantenimiento de su dinastía”)

“Los japoneses se apoderan del budismo y del confucionismo como los europeos se han “apoderado” del cristianismo y de la filosofía griega del logos”

“El feudalismo japonés ni tiene ni espíritu jurídico ni el afán de los pleitos, ni el concepto de pacto o contrato con deberes recíprocos. Como en otras civilizaciones de extremo oriente, las relaciones sociales se regulan por la moral y el deber prevalece sobre el derecho”

“El pensamiento confucionista (influencia en Japón) liga fuertemente el orden natural con el moral: Naturaleza y cultura no son antagonistas. El orden moral consiste en conservar al armonía de la naturaleza: para cada cual ha de estar en su sitio, comportándose según su situación. De este modo se justifica el orden social existente. Se trata de una moral del deber, el ramoso giri, al cual algunos autores occidentales, con alguna premura han reducido la moral japonesa. Se está en deuda con quien nos da; en la práctica, esto favorece al Superior social, pero el Superior está su vez obligado por el giri; ésta es una de las fuentes del paternalismo tan frecuentemente observado en las relaciones sociales.”

          El libro arranca contándonos el final del  llamado “Periodo Edo” una época iniciada a comienzos del siglo XVII en la que, de forma parecida a los señores feudales europeos, un grupo de nobles consigue hacerse con el poder suplantando en el gobierno al propio emperador (esto si es bastante original)  que queda, en segundo plano, como figura decorativa,  medio recluido en la antigua capital Kyoto, mientras el gobierno de verdad, el de los nobles, con el Shogun a la cabeza, se sitúa en la ciudad de Edo que no es otra si no la actual Tokio. Este periodo va a durar casi 250 años en los que este gobierno despótico curiosamente ofrecerá a sus súbditos algo inaudito en anteriores tiempos: La paz. Para perpetuarse en el poder, además de organizar una estructura funcionarial importante, toman otro tipo de medidas entre las que destaca el cerrojazo al exterior, con la única excepción en la localidad de Nagasaki donde se permite algo de intercambio comercial con holandeses, y creo recordar británicos. El cerrojazo también será religioso y por ejemplo el Cristianismo será perseguido seguramente, y esto es lo importante, por todo lo que puede suponer de desestabilizador, de diferente. Vamos, que querían que nada cambiara. Pero todo llega a su fin, y en año 1853 el comodoro Perry fondea en la bahía de Tokio exigiendo que el puerto se abra al comercio , el internacional, y especialmente al suyo, el norteamericano. La amenaza armamentística de esa flotilla debió de impresionar mucho a un país que se había mirado al ombligo durante muchos años, lo que acaba provocando que el sistema se empiece a resquebrajar. Les recomiendo que  continúen con la wikipedia que yo ya me he cansado.

miércoles, 3 de octubre de 2012

En busca del tiempo perdido. Por el camino de Swann. Marcel Proust



           Intento fallido de acercarme a Proust, auténtico peso pesado de la literatura mundial. Apenas 90 páginas de la primera entrega de "En busca del tiempo perdido. Por el camino de Swann", han sido las que he aguantado antes de abandonar su lectura. Si, tal vez un poco frustrado por haber perdido el tiempo (chiste malo) y sobre todo por que este abandono lector, a diferencia de otros, no ha sido por que tuviera una mala opinión de lo que estaba leyendo, ni del autor, ni nada de eso. Simplemente me estaba aburriendo. No sé si me encontraba en la mejor disposición personal para enfrentarte a la tremenda lentitud de los diálogos. Creo que fue Woody Allen (fantástica su última película Desde Roma con amor) quien dijo que en el cine europeo se ve crecer la hierba. Pues aquí sucede lo mismo, todo es lentísimo. Eso si, uno reconoce, admite, la magnitud del la obra de Proust, la titánica tarea de buscar el tiempo perdido  y por supuesto puede comprender la hondura de los sentimientos, de las reflexiones, de las sensibilidades y  lo bien escrito que está. Pero, joder, insisto, si es que es lentísimo y  además , el niño, el prota, el narrador, pone un poco de los nervios. En fin, volveré a intentar meterle mano a esta famosísima obra de la literatura mundial, cuando tenga más tiempo, tal vez cuando me jubile allá con 75 u 80 años vaya usted a saber,  con o sin pensión que ya no queda nada claro.

Proust presionando su muela del juicio

           Y sobre la trama poco puedo decir de estas 80 ¿dije antes 90? páginas. De hecho ya casi ni me acuerdo; hay, insisto, un niño, unos padres, una chacha, y un tal Swann que les visita. El niño quiere el cariño de sus papás. Eso es todo lo que recuerdo.
Adiós.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Jonathan Franzen. Zona fría


         Tengo la sensación de que hacía mucho tiempo que una novela (Libertad, Jonathan Franzen), no conjugaba de forma tan clara el beneplácito de la crítica especializada con el éxito de ventas. Los especialistas en el asunto literario han recibido a esta novela con todo tipo de alabanzas y así en una rápida inmersión en Google, (apenas 20 segundos) te puedes encontrar con frases como: "la novela de la era Obama", "la mejor novela del siglo XXI", y acerca de el autor, "el mejor escritor vivo". Si, parecen las típicas frases que se pueden leer en la contraportada de cualquier libro pero esta vez aparecen en artículos publicados en periódicos y publicaciones de prestigio y, sobre todo, parecen unánimes.

          Eso si, no podemos comparar su éxito de ventas, al menos en España, con el de otros fenómenos literarios tipo Follet, Coelho o Larsson. Recuerdo haber visto, hace un par de años o así,  un vagón completo de metro donde todos los libros que se leían (bueno, casi todos) eran alguna de las entregas de la trilogía Millenium, una alucinante y sobre todo extraña unanimidad digna de análisis por parte de un sociólogo o similar. 

          Si, tanto ver el careto de este hombre en los suplementos literarios me ha motivado a acercarme a sus libros, eso si, con cierto retraso ya que la verdad no soy muy aficionado a las novedades editoriales (nunca he podido entender esa obsesión que tienen algunos,  por tirarse de cabeza a las novedades, en algunos casos haciendo largas colas). Realmente no entiendo por que una novela (o CD, o  película) recién publicada es más interesante que otra, p.e.  de 2002, 1987 o 1888. Así que decidí, por fin, hacerle un hueco al tal Franzen en mi programación lectora, y en una de mis visitas a la biblioteca pública me encontré,  no con Libertad (debe de estar solicitadísima), si no con otra novela titulada "Zona fria", por cierto una buena edición. Y tras terminar su lectura decir que me ha gustado lo suficiente como para aseverar que "Libertad" será uno de mis próximos objetivos.


Este hombre ha sido portada en el Time.

            Zona fría, es una novela autobiográfica en el que el autor nos va desgranando diversos episodios de su vida (es lo que tienen las autobiografías), desde su tierna infancia hasta los años presentes.  El repaso a sus recuerdos se inicia con la visita que hace el autor a la casa familiar en St. Louis, con la misión de venderla tras la muerte de su madre. Parecen este lugar y esta situación un buen punto de partida para recordar hechos de una vida. Y así nos empieza a desgranar todo tipo de situaciones, recuerdos y reflexiones. Como, por ejemplo, las que realiza acerca de la tira cómica Peanuts, de la que nos hace un exhaustivo análisis de los personajes y también del propio dibujante. Resulta interesante lo que nos cuenta y eso que no sé si la he leído alguna vez. También el relato nos acerca a sus años de instituto donde nos habla de su pertenencia a una extraña asociación juvenil de nombre Compañerismo, a medio camino de los Boy Scouts y de una congregación religiosa. Igualmente dedica unas cuantas hojas a explicarnos algunas de las bromas que el y algunos compañeros gastaban en su época escolar. Para ilustrarnos mejor llega a incluir en la novela algunos dibujos en los que nos explica, por ejemplo, como pretendían introducir un neumático en el mástil de la bandera. Finalmente (salto otros asuntos) termina hablándonos de sus experiencias como aprendiz de ornitólogo,  con unos paseos por el campo en los que hay espacio para algún momento incómodo como el que le produce algo tan simple como haber equivocado la identificación de una especie. En definitiva, y a esto quería llegar, Franzen nos habla de cosas cotidianas intercalando anécdotas con reflexiones más profundas. ¿Será este su estilo en siguiente entregas?.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La estafeta romántica. Benito Pérez Galdós



          Creo que jamás había leído una novela que estuviera formada completamente por una sucesión de cartas intercambiadas por sus personajes, pero claro, en una producción literaria tan amplia como la de Galdós, y más específicamente, la de sus 46 Episodios nacionales, todo podía suceder. Con ese número de obras desde luego el escritor canario podría probar todo tipo  de formatos. Incluso, se me ocurre, podría haber escrito uno en verso si se lo hubiera propuesto, aunque la verdad no sé si el escritor canario era un experto poeta. Más bien pienso que no.


                Y lo cierto es cuando uno observa que la novela que comienza a leer es una sucesión de misivas pues se queda un poco así. Yo, como lector,  no valoro especialmente las particularidades estilísticas. Soy más del contenido puro y duro. Pero rápidamente uno se adapta a este nuevo formato. Y el intercambio de cartas entre los protagonistas (unos 10 personajes, calculo, así, a bote pronto), en el fondo no cambia mucho lo que es el estilo literario de D. Benito. Vamos, que realmente es como leer un Episodio más, con la particularidad de que la trama se va forjando a través de breves entregas, convirtiendo la narración si se me permite la comparación en una especie de partido de tenis donde en vez de pegar a bolas se pega a cuartillas de papel. Información va, información viene.


Mariano José de Larra, protagonista indirecto en este Episodio

         Las misivas que forman la Estafeta Romántica están fechadas en pequeñas localidades como La Guardia, Villarcayo o  Cintruénigo y por supuesto en Madrid. En estas misivas nos vamos a informar sobre algunos acontecimientos que quedaban pendientes de los Episodios inmediatamente anteriores, destacando sobremanera la solución a la incógnita acerca de la ascendencia del héroe Calpena, lo que además nos servirá para conocer, siempre es así,  las convenciones sociales en lo que se refiere a matrimonios y paternidades de aquellos años. Igualmente conoceremos otros aspectos que igualmente venían de atrás como las tribulaciones de Fernando Calpena  tras su catástrofe personal en Bilbao. 

         Por otra parte las cartas que envía Urdaneta, protagonista absoluto del anterior “La campaña del  Maestrazgo”, van a aportarnos un retrato fantástico, entretenido y muy aleccionador de las aventuras del ejército del pretendiente, de su corte y de su viaje hacía a Madrid en busca del poder que creían les debía de pertencer. También conocemos el funcionamiento de las intrigas en busca de una solución negociada al conflicto. Tejemanes diplomáticos que seguramente hoy en día y a su estilo siguen estando vigentes.

        Respecto al romanticismo al que hace mención el título de la novela, decir que al igual que anteriores entregas de los Episodios, el autor con cierta ironía analiza esta sensibilidad artística (y también una actitud ante la vida) que tiene en estos años quizás su máximo apogeo en nuestro país. Son muchas las referencias que se hace al modo de sentir romántico en los personajes. Pero además en el episodio se van a hablar de algunos personajes cercanos a este movimiento cultural, destacando sobre todo Larra, en el que la noticia de su suicidio, algo muy romántico al parecer,  ocupa un espacio destacado en unas cuantas misivas.


Pd.
La estafeta romántica, creo recordar, era el nombre de una serie de entregas escritas por Luis Carandell y publicadas en el periódico El Pais en el año 1998 y en las que relataba diversos acontecimientos históricos en torno al año 1898, tiempo clave para España. Seguramente el nombre de la serie sería un homenaje al autor canario.

lunes, 10 de septiembre de 2012

De ratones y hombres. John Steinbeck


        Vamos a ver si hago la entrada más reducida de este blog. Primero, por que el tiempo me acucia ¿estará esto bien dicho?, y he decidido dar a esta entrada no más de cinco minutos, y segundo, porque, coño, es una novela bien canija. (Este razonamiento es muy bueno, eh¡).

         Empezamos por aquí. No sé por qué pero pensaba que De ratones y hombres era una novela como Dios manda, de 300 o cuatrocientas paginas por lo menos, una especie de Las uvas de la ira,  con una trama diferente, claro; es decir me esperaba un libro ambientado en la Gran Depresión americana (la situación que tenemos hoy, 4 de septiembre, en España empieza a ser bastante parecida), que me iba a enganchar de la misma manera que lo hizo "las Uvas", y que tendría al menos un par de semanas para disfrutarlo. Pero no, no fue así. Desde luego me resultó un poco decepcionante ver el tamaño del librito, muy pequeñajo, ciento y poco páginas que con una letra más pequeña entrarían en menos de cien. Por cierto, voy a aprovechar este punto para comentar que no se muy bien la razón pero me gustan las novelas un poco tochillas. Creo que necesito unos días para hacerme con los personajes y pienso que las tramas dejan más poso si duran un poquito. No sé, pero si me leo ( y me ha sucedido alguna vez) un libro en un día me sabe como a na.

          Steinbeck en De ratones y hombres nos cuenta la historia de dos trabajadores en busca de currelo en los terribles años de la Gran depresión. Vagan por el país en buscan de un trabajo que les proporcione al menos un lugar donde poder dormir y comer. Y el sueño de poder ahorrar lo suficiente para comprar unos acres (esto es muy americano) de tierra y poder establecerse sin jefes ni contratos basura. Casi se puede decir que los personajes tienen auténticos orgasmos solo casi de pensarlo. Es la cosa de la necesidad. Pero nada resulta fácil, y cuando finalmente consiguen encontrar una granja donde poder trabajar tienen la mala suerte de topar con un problema que nada tiene que ver con el curro, al menos directamente. Es la mujer del dueño y no cuento más. El libro me ha gustado desde luego, es muy recomendable, pero sigo pensando que las novelas como Dios manda tienen que tener más hojas.

La campaña del Maestrazgo. Benito Pérez Galdós


             Cambiamos de escenario en la guerra Carlista. Por una vez dejamos las tierras vascas y navarras y nos vamos a dirigir bien lejos de aquellas norteños parajes, exactamente vamos a cruzar todo Aragón (empezamos en una pequeña venta en las cercanías de Zaragoza) para acercarnos al Maestrazgo, montaraz comarca que comparten las actuales provincias de Teruel y Castellón donde se van a ver las caras los ejércitos, más bien partidas, carlistas y cristinos de esta cainita contienda.

          Curiosamente, y sin que sirva de precedente, el protagonista principal del Episodio no es un jovenzuelo si no un anciano, Don Beltrán de Urdaneta, un noble venido a menos económicamente al que le queda, algo es algo,  el honor y la sabiduría ¿Metáfora de la España de su tiempo? En busca de no sabemos muy bien que, seguramente cuartos, el señor Urdaneta recorre las tierras aragonesas, para dirigirse a ese infierno en el que la guerra ha convertido a esta comarca del Maestrazgo, sujeta e indefensa ante las acometidas de los diferentes ejércitos.


El General Cabrera




         A destacar, como símbolo de la brutalidad de la guerra,  la que práctican las tropas del General Cabrera, el  tigre del Maestrazgo,  líder militar indiscutible por estas tierras. Su fama de brutal no tiene parangón y parece ser que el vil asesinato de su madre no hizo si no acrecentar su rabia guerrera. Y así dándonos unas vueltas por algunas poblaciones del Maestrazgo, preferentemente el castellonense,  va avanzando el episodio. Y siempre con nuestro protagonista,  el anciano Urdaneta, casi literalmente con la soga al cuello. No son pocos los momentos en los que teme por su vida, pero sus habilidades sociales le hacen salvar el gaznate, teniendo la oportunidad de conocer e incluso entablar conversación  con algunos de los principales protagonistas del Carlismo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Luchana, Benito Pérez Galdós



             A pesar de llevar viviendo ya muchos años junto a la calle Luchana en Madrid nunca me había parado a pensar en el significado de este nombre. Y por supuesto no tenía ni idea de que que uno de los Episodios Nacionales llevaba su nombre, hasta claro está, que lo vi. Lo más curioso de todo es que después de haber acabado la lectura del librito e incluso de haberme dado una vuelta por la Wikipedia y otras fuentes cibernéticas tampoco puedo asegurar que Luchana sea un pueblo, un puente o una batalla. A lo mejor todo al mismo tiempo. Eso si, sé que hace referencia a la Guerra Carlista y que hablamos de Vizcaya y más concretamente de las cercanías de su urbe, su “iru”, Bilbao.

          Curiosamente y, al igual que sucedía en la entrega prevía, el título nos resulta algo engañoso. Pero si en el anterior caso, de Oñate a la Granja, pecaba de exagerar (nunca llegamos al Real sitio) en este caso más bien se nos queda corto. Por que además de Luchana (pueblo, puente o batalla o todo a la vez) vamos a conocer otras zonas de España y lo que pasaba por ellas, cosas fundamentalísimas para la historia de nuestro país.

         Así empezamos en el segoviano Real Sitio y bajo la impresionante mole de Peñalara Galdós nos cuenta con su habitual maestría la famosa Rebelión de los sargentos, un episodio de nuestra historia que tiene mucho de grotesco. Y es que un grupo de oficiales de baja graduación, fue capaz de poner en brete a sus superiores en el rango y a la corona (con su regente María Cristina al frente). No piden gran cosa, no se muestran especialmente agresivos pero han subvertido con su mini golpe de estado el orden militar y casi el del país. La verdad es que este acontecimiento me parece que está narrado pero que muy bien. Espectaculares las páginas en las que nos cuenta el momento en que la reina regente recibe a los portavoces de los sargentos.

Dejemos esto.

         Luego nos vamos a encontrar ya con nuestro gran protagonista Fernando Calpena. Teniendo noticias de su amada Aurora, entramos claro está ya en el inevitable terreno del folletín, se lanza a cruzar Castilla la Vieja para intentar llegarse a Bilbao. Pero la cosa no es fácil, la guerra está muy cerca y las comunicaciones un día están abiertas y al siguiente no.

Baldomero Espartero. Líder Cristino.

          Pero sin duda alguna lo mejor del episodio viene ahora. Aparece con las existencias de los miembros de la amplia familia Arratia. Un conglomerado de personajes de la misma sangre dedicados a la ferrería, a la construcción de barcos, a la pesca y al comercio. Hombres y mujeres de todos los tipos y colores que además mantienen entre sus filas a la amada de Calpena. A la dulcinea de los últimos episodios. Llamemoslá Aura o Aurora.
           
         Churi, Zoilo, Martín y el resto de  los Arratias que tienen su patria en Bilbao nos sirven   para contarnos la historia del sitio de la ciudad, el segundo que sufrió la capital vizcaína por parte de los carlistas que querían conseguirla a toda costa como símbolo y también para que sirviera para conseguir un empréstito, fundamental dinerete que todos estos conflictos necesitan.
         
        La trama de los Arratia es impresionante. Desde la descripción de la larga familia a los tejemanes que se traen con la madre práctica y los hijos y primo (sordomudo) enamorados locamente por la guapa adoptada. Titánica lucha por la mujer especialmente la que lleva a cabo Zoilo, auténtico macho alfa. Gran, gran Episodio.

viernes, 27 de julio de 2012

La Guerra de Sucesión de España. Joaquim Albareda Salvadó


           Desde que he decidido dejar de comprar libros, (alguno todavía cae, es la excepción que confirma la regla) debido a que mi pequeña vivienda no da más de si, y también para amortiguar en lo que me toca la reducción salarial consecuencia directa de la crisis, paseo por los recovecos de la biblioteca pública en busca de inspiración lectora. Y allí entre un montón de libros, la mayoría viejunos o ajados, vi uno que me llamó la atención. Primero por su título, la Guerra de Sucesión Española y segundo porque, además de su buen porte, estaba impoluto, como sin estrenar,  a diferencia de sus vecinos,  lo que le hacía destacar sobremanera como lo haría un joven tío cachas en la piscina de un geriátrico. Centrándome en el primer punto decir que la Guerra de Sucesión es uno de esos episodios claves en la historia de España. Lo curioso es que por la razón que sea, este conflicto tan importante y que ha condicionado la relación de las periferias con el centro, amén de ser el origen de nuestros actuales Borbones tengo la sensación de que es muy poco conocido. Incluso, me atrevo a decir, resulta más famosa la Guerra de Secesión norteamericana, cosas del cine, que la nuestra pese a haber  una escasa diferencia cronológica (poco más de cincuenta años). Y por supuesto, si nos metemos en comparaciones domésticas este conflicto, una auténtica guerra civil, resulta mucho menos conocido por el común de la gente que otros momentos de nuestra historia  como la Reconquista,  el reinado de los Reyes Católicos, la Guerra de la Independencia y desde luego,  la guerra civil del 36.

Batalla de Almansa

           Sobre de que va esto, ya saben y si no se lo resumo: Año 1700, Carlos II,  El último Austria, un tipo extraño (tanto que fue apodado el hechizado) muere sin descendencia.  El asunto no pilla de sorpresa y ya desde hace tiempo se veía que los días de los Austrias estaban contados en nuestra querida piel de toro. Así que desde fuera nuestros vecinos, comportándose como verdaderos buitres sopesan como repartirse el Imperio Español en Europa y allende el continente. Finalmente algunas maniobras en las que tiene gran importancia el Cardenal Portocarrero consiguen evitar la disgregación del imperio e incluso el de la propia España. Así se consigue que antes de la muerte de monarca se firme un testamento en el que se cede la corona española a un nieto del Rey Sol heredando este Borbón todas las posesiones.  Pero esta decisión no gusta en el resto de Europa. Los antecesores de la Merkel, del Cameron y otros, deciden que eso no puede ser, no puedo no puedo, diría Chiquito de la Calzada,  no puede ser. Piensan que es inaceptable que se forme un enorme bloque de poder con la previsible y lógica alianza familiar de los Borbones.  La guerra estalla en Europa y también en España. Si nos metemos en asuntos más domésticos decir que el otro candidato a la corona española será el archiduque Carlos que encontrará sus apoyos en los territorios de la antigua corona de Aragón y muy especialmente en Cataluña donde ven al centroeuropeo como un defensor de sus fueros frente al previsible centralismo del Borbón.

         Y dejo aquí la narración histórica. Mucho mejor la van a encontrar en cualquier otro lado, mismamente en la wikipedia.

         Y si, de esto va el libro. Ahora no se esperen en estas trescientas y pico páginas una minuciosa descripción de los hechos. El libro más bien pretende defender una tesis. La de que además del trasfondo de los fueros y los derechos regionales había un tema de modernidad, de que los austracistas estaban mucho más cerca de posturas democráticas frente al absolutismo de la dinastía francesa.   Y también por supuesto se nos habla mucho del hecho diferencial de la antigua Corona de Aragón y muy especialmente de Cataluña.  Para todo esto el autor se apoya en un montón de textos, memorias varias y otras fuentes históricas que por momentos hace un poco confusa su lectura. 

Ah, me ha gustado.



Entrevista con el autor

Wikipedia.


martes, 24 de julio de 2012

De Oñate a la Granja. Benito Pérez Galdós



                  Título engañoso para esta nueva entrega de los Episodios Nacionales. Si es cierto que nos damos una vuelta por Oñate, capital de la corte Carlista y que en las páginas finales se habla de la Granja (de San Ildefonso) y de sus sargentos,  pero ni siquiera nos vamos a llegar hasta allí. Y encima la primera mitad de libro nos la pasamos en Madrid, dándonos un ilustrativo paseo por una de sus cárceles. Y de esto nada se dice en el título. Tirón de orejas a Galdós. Y emoticono guiñando el ojo.

           Si despedíamos el anterior episodio de título Mendizábal con la detención de nuestros héroes, Calpena e Hillo, ahora lo comenzamos, como no, en la cárcel. Allí andan el joven y el viejo alejados de la chusma y los delincuentes habituales,  en una de las mejores suites de la trena, (el dinero lo consigue todo)  primero un poco temerosos, pero luego ya con confianza. Vamos, que tampoco están mal del todo. Al fin y al cabo la esperanza es lo último que se pierde y además van a tener la suerte de toparse con otros presos políticos como ellos.  Gracias a la “incógnita” que les sigue haciendo llegar cartas, van conociendo cosas del exterior. Aunque para el lector, es mi opinión, las misivas se hacen un poco largas y farragosas pero gracias a ellas además de los asunto de índole personal conocemos las últimas noticias políticas que nos hablan del fracaso del gobierno Mendízabal, (luego volverá, creo) y del estado de la guerra en el norte.

            La primera parte de la novela quizás peque de ser algo lenta. Pero eso va a cambiar en la segunda parte. Galdós nos vuelve a llevar como sucedía en Zumalacarregui a darnos una vuelta por el norte. Eso siempre viene bien y más aún cuando estamos en verano. El tiempo es más fresco por allí.

Carlos V, El pretendiente

              Eso si la aventura de verdad, es solo para el joven Fernando Calpena que parte en busca de su amada Aurora, Aura para los amigos. Para ello se embarca en la mínima comitiva  del aventurero italo-argelino Rapella y siguiéndoles nos recorremos la primitiva nacional I todo derechito hacia el norte, llegándonos hasta la ciudad de Vitoria. Y la actual capital vasca nos va a servir para ya adentrarnos en territorio de guerra, una especie de Irak o Afganistán de su tiempo, sin Burka pero con Chapela, para finalmente acercarnos hasta la guipuzcoana villa de Oñate,  donde se encuentra la corte del pretendiente Carlos y donde Calpena espera encontrar a su amada.

              Pero quizás lo mejor de todo el episodio venga al final. Al autor canario se le da muy bien la narración de aventuras. Y una buena nos espera en las últimas cincuenta páginas. Como un auténtico caballero,  todo un Quijote, Calpena va a  ayudar a escapar de las garras carlistas a dos jóvenes mujeres y a su padre moribundo, ya un poco ga-ga ( ¡¡a casa¡¡ no para de repetir). Una epopeya muy del tono de Galdós en las que se suceden los encuentros con desconocidos y donde nos recorremos las comarcas vascas en una escapada hasta los llanos castellanos-riojanos. Eso si tenemos también, no una, si no doble ración de folletín. Vaya una cosa para compensar la otra.

miércoles, 20 de junio de 2012

Historia de Europa desde 1870. James Joll


James Joll
          En los últimos tiempos me ha dado por dar un repaso a la historia contemporánea de Europa. ¿Motivación? creo que simplemente se debe a mi interés por entender algo más de por qué el viejo continente se encuentra, aparentemente, en una encrucijada importante. Ahora que el dinero no abunda (¿quién decía que el dinero no daba la felicidad?), se habla mucho del destino de esa Europa unida, toda una novedad, que se había ido fraguando desde la década de los 50 con una iniciática y minúscula comunidad europea (ni siquiera se llamaba así). Si, me gusta la historia por muchas razones pero quizás la más importante es por lo que ofrece de perspectiva. Se ven mejor las cosas dejando un poco de espacio. Hagan la prueba, acerquen la cabeza a la pantalla, tocándola con la nariz. ¿Qué ven?, nada. Ahora denle 30 centímetros de espacio y voalá (¿se dice así?), aparecen una serie de símbolos que gracias a nuestros padres y profesores comprendemos muy bien enlazando unos con otros. Si no ve bien, vaya al oculista.

Asesinato del Archiduque Franz Ferdinand, Desencadenante de la Primera Guerra Mundial

              Pues si, creo que en los últimos 3 meses este es el quinto libraco de este tipo que me leo, de algunos ni siquiera he hecho la correspondiente crónica, tampoco tengo mucho tiempo. Y he de decir que esta Historia de Europa desde 1870 de James Joll es de lo mejorcito que he leído nunca. Bien escrito, y bien traducido se lee bien y sobre todo lo que más me ha gustado y en mi modestísima opinión y que le hace muy recomendable es que explica las cosas de forma muy clara, dejando la interpretación de los hechos, algo muy personal, al lector. No te dice lo que tienes que pensar. Además, insisto, me parece fácil de leer pese a que en muchas ocasiones los acontecimientos narrados sean algo enrevesados, se me viene a la cabeza, por ejemplo, toda la trama de tratados previos a la Primera Guerra Mundial con sus ya famosas y famosos alianzas, pactos y tratados secretos. Algo que por cierto hoy en día, donde tenemos un montón de instituciones supranacionales llenas de siglas, por ejemplo la ONU, nos resulta, o al menos a mi me resulta, bastante curioso.

       En comparación con los  libros de Hobsbawn que he releído recientemente y consecuentemente traídos a este blog, una de las diferencias  es que la narración de los hechos parece más aséptica intentando el autor narrarnos  los hechos sin meternos en, excesivas,  interpretaciones personales. Las de Hobsbawn, aún muy brillantes e inteligentes, me parecen por momentos y tras alguna reflexión personal,  y en algunos casos puntuales  discutibles por lo que para la persona  que busque simplemente información histórica para luego elaborar tu propio pensamiento lo veo este libro más recomendable.Y como suele ser norma en este tipo de libros me despido con un pequeño extracto que me llama la atención por lo que tiene de actual.

            Así hablando de las consecuencias de la depresión iniciada en el año 29 nos dice.

"En Julio de 1931 se produjo la desastrosa quiebra del banco Danat. A partir de 1930, los peligros objetivos resultaban obvios, y aún más omnipresente era la era la atmósfera de temor: para los trabajadores, el temor al desempleo; para la clase media, el temor a una nueva inflación y a al quiebra de la ley y el orden; para los jóvenes, el temor a un futuro que parecía no tener que ofrecer nada salvo fustración."

martes, 5 de junio de 2012

Mendízabal


             Mendizábal, titulo de la segunda entrega de la tercera serie de los Episodios Nacionales de Galdós,  es el nombre, mejor dicho apellido,  de uno de los políticos más conocidos de la historia de España. La razón de su celebridad tal vez de deba a que su famosa desamortización es uno de los episodios históricos más conocidos de todo el siglo XIX. Y es que parece que este asunto desamortizador ha sido estudiado desde hace mucho, si no en la tierna infancia, si en la impetuosa adolescencia/juventud de los estudiantes españoles. Al igual me sucedió a mí.

         Revisar una biografía del político gaditano y leer a Galdós resulta, a efectos de conocimiento del personaje, prácticamente lo mismo. Simplemente el escritor canario nos lo novela. Así tanto en uno como en otro lugar vamos a enterarnos de la ardua y aventurera vida de este personaje que fue, entre otras cosas,  proveedor del ejército nacional, exiliado en Inglaterra,  pieza clave en la política portuguesa de su tiempo  y uno de los políticos que mayor expectación suscitó. Curiosamente, también nos enteramos de esto, mudó su apellido pasando de un Méndez a un Mendizábal, tal vez por el carácter judío que pudiera tener el primero o tal vez buscando el prestigio que por aquella época debía de tener lo que sería una inicial emprendedora burguesía vasca.

El señor Mendízabal


           Para acercarnos a la vida y obra de Mendizábal, Galdós, como no, se va a servir de una grupo de personajes ficticios que parece nos van a acompañar en más entregas de la tercera serie de sus casi interminables (46) episodios.

          Como por ejemplo Fernando Calpena el nuevo héroe, que promete, por cierto,  ser un buen sucesor de pasados personajes como Gabriel (en la primera serie)  y Salvador Monsalud (en la segunda). Al igual que ellos es joven, y al igual que los jóvenes es impetuoso, y al igual que los impetuosos comete errores. Con su llegada a Madrid, (parada definitiva en la Calle de Alcalá y alojamiento en una pensión de la calle Caballero de Gracia) se inicia la novela. También es en estas primeras páginas donde nos vamos a encontrar con otro personaje fundamental, el cura Hillo, compañero de pensión primero y luego de todo tipo de aventuras político-sentimentales.

             La instalación de Calpena en Madrid, su oscuro pasado y más extraño presente le lleva a conocer y hacernos conocer otros ambientes de la capital. Como las covachuelas de la administración, impresionante la descripción de la vida funcionarial de hace 180 años, de la que sacamos en claro que parece que poco ha cambiado la cosa hoy en día. También resultan muy interesantes las referencias al  ambiente cultural del momento, con el romanticismo más que presente, u otros ambientes más comerciales como el del gremio de los joyeros representados por la pérfida Zahón.

            En definitiva un episodio más, no de los mejores, no de los peores, con, quizás, un exceso de folletín, pero eso si con momentos de una calidad e interés sublime.

domingo, 27 de mayo de 2012

Oliver Twist. Charles Dickens



              Segunda novela consecutiva que me leo del escritor inglés. Debo de estar influenciado por aquello de que se celebra el aniversario de su nacimiento, muerte o resurrección que no sé. La verdad es que la Historia de dos ciudades me dejó un buen regusto. Pero, en cambio,  este Oliver Twist reconozco que me ha costado terminarlo. Y también reconozco que para conseguir acabar su lectura he tomado algunos atajos. Saltos de página a página más o menos aleatorios, algo que no es costumbre en mi, ya que si no me gusta un libro lo abandono y adiós. Pero bueno, no he perdido en ningún momento la trama y entre los detallados títulos de los capítulos y las ilustraciones que lo acompañan,  uno se va haciendo una idea de lo que pasa en las páginas ignoradas.

            Oliver Twist es la historia de las aventuras y desventuras del niño de mismo nombre. Oliver nos nace en un orfanato en la Inglaterra de un momento indeterminado del primer tercio del XIX. Si, Oliver nace desvalido y su vida no es fácil desde el primer momento. Oliver, ya en su tierna infancia sufre  muchas penurias. Problemillas en su supervivencia que se van a ir acrecentado al mismo tiempo que lo hace su cuerpo. Y su salida del orfanato, no supondrá el fin de sus adversidades si no más bien lo contrario.  Tras fracasar en sus labores como ayudante en diversos oficios va a acabar formando parte de un grupo de maleantes. Desde luego por momentos me recuerdan sus aventuras a las del Buscón don Pablos, (pero solo un poco). Ese grupo de delincuentes  tiene a un judío como ideólogo, una característica esta la de la raza que repite una y otra vez el autor, algo inimaginable hoy en día. Las principales manos ejecutores de los pérfidos planes del judío son niños, algo que como sabemos sigue sucediendo hoy en día, vamos que podemos considerar esta actividad de delincuencia infantil dirigida todo un clásico del delito. En Oliver Twist, la novela y el protagonista,  encontramos lo bueno y lo malo de las personas. Los malos son mayormente malos y los buenos mayormente buenos y llenos de buenos sentimientos y entre todos ellos predomina uno: Intentar reconducir la vida del protagonista, nuestro Oliver,  que tiene muy buen fondo y muy malos compañeros. Así es.

¿Por qué no me ha acabado de gustar?

         Difícil de decir. Tal vez el problema es que creo que le sobran páginas a la novela. Muchas de sus historias me parecen algo repetitivas. Tal vez al publicarse por entregas en la prensa de su tiempo favoreciera, si la cosa iba bien, o simplemente a petición del dueño del medio de comunicación que se alargara la historia, alargando igualmente así los beneficios obtenidos. Vamos no tengo ni idea, son cosas mías, no me hagan mucho caso.

En definitiva: Me gusto más Historia de dos ciudades.

jueves, 24 de mayo de 2012

Historia de dos ciudades


         Año de aniversario de la muerte o nacimiento de Dickens, no lo sé, y primera novela que recuerdo haber completado de leer  del escritor inglés. Si, quien sabe si hace ya años empezara la lectura de esta Historia de dos ciudades. Tal vez lo tuviera que hacer debido a que su lectura formara parte de algún trabajo escolar ya que dudo lo iniciara por propia decisión, en tanto en cuanto cuando era un crío no era muy aficionado a leer y menos todavía una novela ambientada en una época donde los personajes, según podría ver en alguna ilustración, vestían con esos abrigos largos y llevaban en su cabeza unos cabellos o pelucas rizadas al gusto su tiempo. Aquí abajo tenemos mismamente un retrato del autor. ¿Es este tipo atractivo para algún niño normal?


         
         Pero claro con los años uno evoluciona y un montón de tiempo después, si que soy aficionado a la lectura. Y después de muchos años lectores he descubierto que los clásicos son normalmente una apuesta segura. Y en el caso de Dickens, y más concretamente, de esta novela, lo he confirmado.
         
          Historia de dos ciudades, todo un culebrón de tintes folletinescos, nos cuenta los avatares de un grupo reducido de personajes,  (de unos sabemos mucho, de otros algo, y de otros nada, ahí está la gracia de la novela) en el contexto de la Revolución Francesa.  De todo el grupo de personajes personalmente me hace mucha gracia Lorry el “directivo” del banco Tellson, ahora que los bancos, y con razón, están en el punto de mira por la crisis. Desde luego las "entidades financieras" de aquellos años serían muy diferentes de los actuales empezando por su tamaño, pero además los valores de Lorry no parecen los de los banqueros de hoy en día.

        No voy a desvelar nada de la trama, ¿pa qué?, pero si resaltar que me ha parecido una novela muy interesante, donde pasan cosas, y aunque tal vez superficialmente, se  muestran valores  universales del ser humano como,  y valga la redundancia, el valor, la generosidad, el compromiso  o la amistad, amén, del inevitable amor (ya hablamos de que algo de folletín, a gusto de la época hay).

          Escrito por entregas,  publicadas en la prensa de su tiempo (esta forma de publicar una novela era muy típica por aquellos años, y sin ir más lejos en España también sucedía) el libro tiene un componente histórico, aunque me da la sensación de  que muy superficial. No estamos ante la exactitud y meticulosidad, ni mucho menos, de los Episodios Nacionales de Galdós, pero creo que si se recrea el ambiente de los años más duros y sangrientos de la Revolución Francesa.

martes, 3 de abril de 2012

Misericordia. Benito Pérez Galdós


         No sé si estoy equivocado pero tengo la sensación de que en los últimos años se han puesto de moda las visitas literarias guiadas por Madrid. Se trata de recorridos temáticos ofertados por empresas de “turismo activo” en los que los participantes patean determinadas zonas de la ciudad siguiendo el rastro del autor o tema literario elegido. Uno de los recorridos que no puede faltar es el “Madrid de Galdós” algo que no necesita de ninguna explicación. Aunque yo realmente pienso que simplemente alguna de sus novelas, es el caso de Misericordia, darían más que de sobra para una de estas actividades andarino-culturales.

          Un recorrido que en la novela se inicia en la Iglesia de San Sebastián,  sita en una de las esquinas del  llamado barrio de las Letras. La descripción de las dos entradas del templo, una hacia la plaza del Ángel, y la otra a la calle Atocha, nos sirve tanto de introducción al argumento como de metáfora del contenido de la novela. Y es que cada una de las entradas de la iglesia apunta a dos zonas muy diferentes de Madrid. Barrios altos versus barrios bajos. El autor decide darnos una vuelta por el Madrid más popular, el de las estrecheces económicas. Y la altitud tiene mucho que ver. Cuanta mayor altura perdemos mayor es la pobreza.
Una de las entradas de la iglesia de San Sebastián



             Protagonista principal de la novela es Benina, uno más de esos fantásticos personajes femeninos (Electra, la Nela, p.e.) de Galdós,  la cual además de tener su puesto pedigüeño junto a otros muchos indigentes en la ya citada iglesia de San Sebastián  lleva toda una doble vida. O incluso triple o cuádruple. La necesaria para poder ayudar a las personas que tiene al lado. Como por ejemplo a Doña Paca, su ama desde hace muchos años,  una andaluza venida a menos en la que encuentra un lecho donde poder dormir. La señora es un buen ejemplo de que vivir de las rentas no asegura el porvenir, no tanto por los efectos de una hipotética crisis, si no por una mezcla de factores donde mucho tienen que ver las malas decisiones (tan mala ha sido su cabeza que hasta un lejano familiar le pretende regalar un libro de cuentas). Consecuencias evidentes de su nueva estrechez económica ha sido la perdida de altitud de sus alojamientos en la ciudad. Así ha pasado de vivir en pleno barrio de Salamanca, calle de Claudio Coello, para acabar en la calle del Olmo (Lavapiés) primero, y más tarde a la del Saúco y la del Almendro. Gran gusto por los árboles.  A través de doña Paca conoceremos a otros miembros, en ocasiones solo de oídas, de esa clase social alta que nos sirve de contraste de las existencias  de los pobres de toda la vida. Eso lo vamos a ver en la novela.  


          La novela está llena de personas venidas a menos y también de personas que nunca llegaron a nada. Nos vamos a dar una vuelta por las zonas más pobres de la ciudad. Bajando desde el centro en dirección a las zonas más bajas (el Manzanares) lo que nos hace transitar por  actuales y pasados barrios,  en las zonas de Lavapiés y Arganzuela. Insistimos, cuanto más abajo peor.  De las humildes casas del centro vamos llegando a las casas de vecindad, donde abundan los pisos patera, pasando por algunos albergues para pobres, hasta las chabolas junto al río o simplemente a dormir bajo el puente de Toledo.

         Además de Benina y doña Paca otros personajes inolvidables nos acompañan por esta visita turística por el Madrid de finales del XIX. Entre ellos tenemos al moro Almudena, un mendigo ciego y ciegamente enamorado de Benina. No nos  acaba de quedar muy clara su religión, creencia que combina con otras esotéricas entre las que se incluyen fuerzas casi telúricas,  aunque realmente se trate de un antiguo sefardita. Me viene a la memoria la judería de Fez. La búsqueda del moro por parte de Benina, Dulcinea y ángel de la guarda al mismo tiempo del africano,  será la excusa para que el autor nos adentre en el Madrid más pobre de aquellos pobres años.
           
             Y, con esta me despido, no es cuestión de destripar la novela,  tan solo hacer mención al tono realista, naturalista o costumbrista, propio del autor, que en esta novela se acompaña con ciertos rasgos  mágicos y espirituales. Momentos que sin duda alguna llegan a la cumbre con un final, que, tras un primer momento de desconcierto, a los pocos segundos conseguimos comprender perfectamente.