miércoles, 10 de abril de 2013

Kenzaburo Oé. El grito silencioso


            A los ojos de un occidental, por ejemplo, es el caso,  un español,  Japón, desde luego, resulta muy  muy peculiar. Lógico, está muy, muy lejos y su gentes, culturas y religiones nada tienen que ver con las nuestras. Se menciona a Australia o Nueva Zelanda como nuestras antípodas, pero culturalmente un país como Japón lo es mucho más. El pasado verano tuve la oportunidad de conocerlo en un viaje turístico que me ha motivado en esto de conocer un algo de este país. Y desde luego que este El grito silencioso  del Premio Nobel  Kenzaburo Oé confirma que estamos dentro de una cultura muy diferente. Una cultura tradicional que imbuye la forma de ser y relacionarse de los japoneses. Entre ellos mismos y con los de otras nacionalidades Y es que desde luego Japón tiene una historia muy particular. En la Edad Contemporánea dos acontecimientos han marcado la historia del país, la psique de los japoneses e incluso las obras culturales que han producido. Por una parte la llamada Revolución Meijí hacia 1870, un radical proceso de apertura al mundo exterior tras mantener cerrado a cal y canto el país a las influencias extranjeras.  Y unos 70 años más tarde la participación en la Segunda Guerra Mundial saldada con una dolorosa derrota. Todo esto es imposible obviarlo si se quiere entender este país… y esta novela.

         Centrándonos en ella y hablando sobre la trama podríamos definirla en dos niveles. Uno sencillo y superficial, capilar diría alguno, y otro más profundo y complejo. Vayamos con lo sencillito. La trama dice así: Tras el suicidio de un colega de profesión y amigo y dentro del contexto de problemas personales, (hijo que nace gravemente enfermo y mujer que se hace alcohólica, seguramente como consecuencia de lo primero), y el reencuentro con un hermano vuelto después de un periplo por los Estados Unidos de América, el protagonista junto con su mujer, hermano y una pareja de amigos se dirige hacia su pueblo natal, perdido en el Japón profundo,  con idea, esto no acaba de estar muy claro,  de vivir allí mejor (el sueño de la vuelta al mundo rural se da por todos los lugares). Allí ya instalados inician su vida, rodeados de personajes singulares y pasan cosas.

             En el nivel más profundo, lo más substancioso de la novela desde luego, nos vamos a encontrar bastante complejidad. Los dos hermanos, personajes fundamentales, un tal Hoshio y un tal Takashi, representan dos formas de entender la vida y casi se trata de unos estereotipos. Uno, el raciocinio y la integración en una sociedad; otro, el sentido más aventurero e individualista. Pero además, para mayor complejidad hay un pasado que condiciona a los personajes. O mejor dicho, dos pasados.  El más antiguo nos lleva a los años de la revolución Meijí y a una revuelta en la que tuvieron papel destacado y opuesto, bisabuelo y hermano del bisabuelo. En los bisnietos parece que la historia se repite. También tenemos un antecedente más cercano, pero igualmente violento, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En este caso  un tercer hermano de los protagonistas muere apaleado, tal vez,  por los coreanos que habían llegado como prisioneros de guerra. En definitiva un pasado de violencia, y de cambios, que condiciona como una maldición a los personajes, que intepretan el pasado de forma muy diferente. De esto, creo yo,  va la novela, del Japón rural, del modo de relacionarse como pueblo y como individuos. Puede parecer raro, demasiado complejo pero curiosamente, y esto es lo bueno, se lee de forma bastante amena y clara. Profundo y complejo pero no aburrido. (In my opinion)


        Por último comentar que  el título original de la novela nada tiene que ver con el de la edición española. Al parecer el original es algo así como Fútbol en el primer año de la era Mannen, pero  la editorial debió de pensar que este nombre poco podría motivar al público ibérico.

viernes, 5 de abril de 2013

Historia de las civilizaciones. Tomo I. Stuart Piggot


         Si hace dos años me dio por leer libros de economía, en su vertiente más histórica y divulgativa, y hace uno libros de Historia Contemporánea, este año le está tocando el turno a libros de Historia Antigua. ¿Razones para esta variedad lectora?: Ni idea.

          En fin, para que quede para el recuerdo, mi recuerdo, decir que me ha parecido muy interesante todo lo que se cuenta aquí, y sobre todo  la manera en la que está contado. Escrito, o al menos publicado en el año 1961, na menos, los autores, dirigidos por el tal Stuart Piggot, relatan un montón de cosas interesantes sobre tan antiguos años (Nos quedamos más o menos en torno al años 500 A.C, con algún matiz). Sin duda lo que más me ha gustado es que, a diferencia de otros libros históricos, está escrito de tal manera que parece que se va contestando a todas las preguntas que tu te vas haciendo. Como si te leyeran, con cincuenta años de adelanto, tus pensamientos. Que te preguntas, digamos, cuál fue el primer poblado fijo de la historia, pues te lo dicen. Jericó en torno al 8000 mil años arriba mil años abajo; que te vuelves a preguntar...  ¿y como surgieron los primeros griegos?, pues te lo cuentan; y cómo surgieron los primeros celtas..., pues igualmente te lo van explicando.

          Si, desde luego una forma ejemplar de contar la historia. También es de destacar el trabajo realizado en las ilustraciones, hechas a lapicero, quien dice lapicero dice cualquier otra técnica primitiva parecida. Nada de ordenadores.

     En definitiva que me lo he pasado muy bien y que me voy a ver si pillo el segundo tomo.