martes, 5 de junio de 2012

Mendízabal


             Mendizábal, titulo de la segunda entrega de la tercera serie de los Episodios Nacionales de Galdós,  es el nombre, mejor dicho apellido,  de uno de los políticos más conocidos de la historia de España. La razón de su celebridad tal vez de deba a que su famosa desamortización es uno de los episodios históricos más conocidos de todo el siglo XIX. Y es que parece que este asunto desamortizador ha sido estudiado desde hace mucho, si no en la tierna infancia, si en la impetuosa adolescencia/juventud de los estudiantes españoles. Al igual me sucedió a mí.

         Revisar una biografía del político gaditano y leer a Galdós resulta, a efectos de conocimiento del personaje, prácticamente lo mismo. Simplemente el escritor canario nos lo novela. Así tanto en uno como en otro lugar vamos a enterarnos de la ardua y aventurera vida de este personaje que fue, entre otras cosas,  proveedor del ejército nacional, exiliado en Inglaterra,  pieza clave en la política portuguesa de su tiempo  y uno de los políticos que mayor expectación suscitó. Curiosamente, también nos enteramos de esto, mudó su apellido pasando de un Méndez a un Mendizábal, tal vez por el carácter judío que pudiera tener el primero o tal vez buscando el prestigio que por aquella época debía de tener lo que sería una inicial emprendedora burguesía vasca.

El señor Mendízabal


           Para acercarnos a la vida y obra de Mendizábal, Galdós, como no, se va a servir de una grupo de personajes ficticios que parece nos van a acompañar en más entregas de la tercera serie de sus casi interminables (46) episodios.

          Como por ejemplo Fernando Calpena el nuevo héroe, que promete, por cierto,  ser un buen sucesor de pasados personajes como Gabriel (en la primera serie)  y Salvador Monsalud (en la segunda). Al igual que ellos es joven, y al igual que los jóvenes es impetuoso, y al igual que los impetuosos comete errores. Con su llegada a Madrid, (parada definitiva en la Calle de Alcalá y alojamiento en una pensión de la calle Caballero de Gracia) se inicia la novela. También es en estas primeras páginas donde nos vamos a encontrar con otro personaje fundamental, el cura Hillo, compañero de pensión primero y luego de todo tipo de aventuras político-sentimentales.

             La instalación de Calpena en Madrid, su oscuro pasado y más extraño presente le lleva a conocer y hacernos conocer otros ambientes de la capital. Como las covachuelas de la administración, impresionante la descripción de la vida funcionarial de hace 180 años, de la que sacamos en claro que parece que poco ha cambiado la cosa hoy en día. También resultan muy interesantes las referencias al  ambiente cultural del momento, con el romanticismo más que presente, u otros ambientes más comerciales como el del gremio de los joyeros representados por la pérfida Zahón.

            En definitiva un episodio más, no de los mejores, no de los peores, con, quizás, un exceso de folletín, pero eso si con momentos de una calidad e interés sublime.

domingo, 27 de mayo de 2012

Oliver Twist. Charles Dickens



              Segunda novela consecutiva que me leo del escritor inglés. Debo de estar influenciado por aquello de que se celebra el aniversario de su nacimiento, muerte o resurrección que no sé. La verdad es que la Historia de dos ciudades me dejó un buen regusto. Pero, en cambio,  este Oliver Twist reconozco que me ha costado terminarlo. Y también reconozco que para conseguir acabar su lectura he tomado algunos atajos. Saltos de página a página más o menos aleatorios, algo que no es costumbre en mi, ya que si no me gusta un libro lo abandono y adiós. Pero bueno, no he perdido en ningún momento la trama y entre los detallados títulos de los capítulos y las ilustraciones que lo acompañan,  uno se va haciendo una idea de lo que pasa en las páginas ignoradas.

            Oliver Twist es la historia de las aventuras y desventuras del niño de mismo nombre. Oliver nos nace en un orfanato en la Inglaterra de un momento indeterminado del primer tercio del XIX. Si, Oliver nace desvalido y su vida no es fácil desde el primer momento. Oliver, ya en su tierna infancia sufre  muchas penurias. Problemillas en su supervivencia que se van a ir acrecentado al mismo tiempo que lo hace su cuerpo. Y su salida del orfanato, no supondrá el fin de sus adversidades si no más bien lo contrario.  Tras fracasar en sus labores como ayudante en diversos oficios va a acabar formando parte de un grupo de maleantes. Desde luego por momentos me recuerdan sus aventuras a las del Buscón don Pablos, (pero solo un poco). Ese grupo de delincuentes  tiene a un judío como ideólogo, una característica esta la de la raza que repite una y otra vez el autor, algo inimaginable hoy en día. Las principales manos ejecutores de los pérfidos planes del judío son niños, algo que como sabemos sigue sucediendo hoy en día, vamos que podemos considerar esta actividad de delincuencia infantil dirigida todo un clásico del delito. En Oliver Twist, la novela y el protagonista,  encontramos lo bueno y lo malo de las personas. Los malos son mayormente malos y los buenos mayormente buenos y llenos de buenos sentimientos y entre todos ellos predomina uno: Intentar reconducir la vida del protagonista, nuestro Oliver,  que tiene muy buen fondo y muy malos compañeros. Así es.

¿Por qué no me ha acabado de gustar?

         Difícil de decir. Tal vez el problema es que creo que le sobran páginas a la novela. Muchas de sus historias me parecen algo repetitivas. Tal vez al publicarse por entregas en la prensa de su tiempo favoreciera, si la cosa iba bien, o simplemente a petición del dueño del medio de comunicación que se alargara la historia, alargando igualmente así los beneficios obtenidos. Vamos no tengo ni idea, son cosas mías, no me hagan mucho caso.

En definitiva: Me gusto más Historia de dos ciudades.