martes, 21 de febrero de 2017

Moby Dick, Herman Melville



          Ismael encuentra una terapia adecuada para solucionar sus de ansiedad y estrés en la acelerada sociedad del XIX: Embarcarse en un barco ballenero. Punto de partida de una de las novelas históricas de la literatura mundial. Entre el documental de naturaleza, el retrato etnográfico, el análisis psicológico y la novela de aventuras Moby Dick resulta una novela excesiva a la que hay que encontrar motivación para poder disfrutarla. Yo la he tenido y la he disfrutado. Eso si, reconozco que me he saltado unas cuantas páginas especialmente las que nos hablan de la biología de la ballena.

            Conclusión: El capital Ahab está to loco.
PD. Por Internet, circulan más que interesantes documentales sobre esta novela y sus orígenes

Tierra, Tierra, Sandor Marai



       Rusos caca, soviéticos más aún. Más o menos de esta manera se puede resumir esta novela autobiográfica, ensayo autobiográfico o biografía a secas, del escritor húngaro Sandor Marai, fallecido, suicidado al parecer a los 89 años, si no me falla la memoria.

      Y esa poca afección a los rusos soviéticos, tiene una explicación. Año 1945, fin de la II Guerra Mundial, victoria aliada, ocupación soviética. Y los rusos no parecían mejor que los nazis. Y además los rusos no se largan, si no todo lo contrario, y permanecen en forma de franquicia comunista. Sandor Marai con bastante amargura da un repaso a estos duros años en los que la libertad desaparece, en los que el régimen comunista todo lo invade, llegando finalmente a su propio exilio